RECUPERAR EL FUTURO
Por Juan Carlos Lopaczuk
Director General
Palabra de Pueblo
La batalla cultural contra la ultraderecha.
El espacio libertario representa por primera vez una fuerza posfascista en nuestro país. Y no solo eso. Ha llegado a tomar el gobierno nacional. Construyendo un poder sin aparato político, basado en alianzas y una fuerte batalla cultural.
El poder libertario reside en la monopolización del odio y su transformación en un instrumento político. Sus banderas principales fueron la falsa recuperación de la dignidad del pueblo y la lucha contra la casta.
Bajo esas premisas acapararon las esperanzas de los y las desencantados/as que se alejaban a cuenta gotas de la política. Los fundadores de esta batalla fueron personajes como Laje, Romo, Marquez e incluso Milei. Diseñaron un plan mediático-comunicacional para "inundar de mier..." la escena política. Y lo lograron. Innumerables apariciones en canales de TV, libros, conferencias, streamings y programas de radio les dieron entidad a un espacio conformado por el odio y la crueldad.
Comenzaron de esta forma a apropiarse del concepto de "revolucionario" que históricamente estaba vinculado a la izquierda. Y con un dispositivo comunicacional masivo en redes sociales y plataformas accedieron al gobierno nacional. Hoy sin gran cantidad de militantes y traicionando sus preceptos fundadores se encaminan a la supremacia en la Ciudad de Buenos Aires, luego de fagocitar a la "derecha blanda" del Pro de Mauricio Macri.
La respuesta del Campo Popular debe estar direccionada a la unidad de acción contra el enemigo del pueblo. El poder fascista gobernante. Recuperar las banderas y dar la batalla cultural de la ideas se presentan como las mejores alternativas. Mientras ellos inundan todo de odio. De este lado, inundar de amor y comprensión es el sendero constructivo. La batalla es en todos los frentes posibles. Multiplicar, respetar, hablar y difundir que un futuro con todos es posible hara daño a los sueños autoritarios de la ultraderecha vernácula.
Limar diferencias y egos encendara la luz en el camino. Recuperar la calle y la mística de la lucha empujará y convocará. Construir la dignidad del pueblo generará orgullo y pertenencia. Sobretodo en esos compatriotas desencantados que han comenzado a descreer de la política y dieron un avizo en las elecciones porteñas pegando el faltazo en un 48 %.
La batalla cultural es la cita obligatoria para recuperar el futuro. Y para ello, la acción conjunta del campo popular es la mejor arma para contrarrestar el plan del hambre. Los próximos tiempos son determinantes para evitar la consolidación de la crueldad y la exclusión planificadas. Dar la pelea es urgente.

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