RESISTENCIA MUNDIALISTA
Por Juan Carlos Lopaczuk*
El deporte más popular del mundo como tribuna de los pueblos en la Copa del Mundo del 2026.
El fútbol es el deporte que practican los pueblos del mundo y el más difundido del planeta. A razón de ello, en el evento más visto de la historia, los pueblos han encontrado una vitrina donde realizar sus reclamos y reivindicaciones.
Mientras la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), convierte al deporte en una mercancía y mercantiliza todo aquello que tenga que ver con la redonda. Hecho que se ve a a las claras en la Copa del Mundo que realizan conjuntamente; México, Estados Unidos y Canadá. Como lo es la pausa de hidratación y las descomunales pantallas que repiten interminablemente publicidades. Así como las ganancias millonarias cercanas a los 45.000 millones de dólares que dejara el evento para los Estados Unidos de Trump.
A contrapartida de ello, los pueblos muestran al mundo su resistencia. Hablamos de la Republica Democrática del Congo y Cabo Verde. Anteriormente ya han existido eventos que reivindicaban los derechos de los pueblos. La selección alemana se tapo la boca en la foto oficial del Mundial de Qatar 2022, en protesta a la prohibición de la FIFA a la utilización del brazalete inclusivo OneLove. En este mismo mundial los futbolistas ingleses se arrodillaron en el campo de juego antes de los partidos en protesta contra el racismo.
En la presente Copa del Mundo, los protagonistas son los africanos. En un contexto donde la Norteamérica de Trump, persigue y estigmatiza a los extranjeros. Las selecciones de Cabo Verde y República Democrática del Congo hacen ver al mundo su resistencia. Los caboverdianos al clasificar a los 16avos de final del certamen, celebraron no solo con su bandera nacional, sino que sumaron la de Angola y Costa de Marfil, en una demostración de sentimiento panafricanista y de solidaridad continental. Un gesto que sorprendió al mundo.
En tanto, los congoleños se llevan una mano a la boca y otra a la sien cada vez que suena su himno nacional. En protesta por las masacres en su país y el silencio de la comunidad internacional. Pero ello no termina en la cancha. En las tribunas los hinchas congoleños, imitan la pose de su héroe patriótico Patrice Lumumba, primer ministro congoleño asesinado en 1961 por una conspiración del gobierno francés, belga y la CIA estadounidense. Debido a que Lumumba defendía los intereses independentistas y los recursos naturales de su país.
A pesar de la capitalización del fútbol por las grandes marcas y los cadenas de medios internacionales. Los pueblos logran visibilizar sus reclamos y colocarse en primera plana mundial, con hechos y actos de resistencia que resaltan su historia y su identidad nacional. En un deporte mercantilizado y vendido como un producto capitalista. Caboverdianos y congoleños han logrado resistir y enviar un mensaje de dignidad e identidad al mundo.
*Profesor de historia y periodista
Director del Proyecto de Comunicación Popular
Palabra de Pueblo


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