UNA CIUDAD MARAVILLOSA hasta que llegaron ellos y se puso tensa
Por Nicolás Hourclé* Nueva York, la capital geopolítica y financiera del mundo, fue recientemente el escenario de una comedia dramática de la política argentina. Bajo la fachada de dos modelos pretendidamente antagónicos —el anarcocapitalismo libertario de un lado y el nacional-populismo de estado del otro—, Javier Milei y Axel Kicillof cruzaron el Atlántico para ejecutar, en el fondo, la misma maniobra de fondo: instrumentalizar los foros multilaterales, seducir al gran capital financiero y utilizar la causa de las Islas Malvinas como un activo publicitario de consumo doméstico. Detrás de la retórica de trinchera, la estadía de ambos dirigentes en la "Gran Manzana" dejó al descubierto un pragmatismo electoralista donde el bienestar de la sociedad argentina pasa a un segundo plano, supeditado a las exigencias y al aplauso del establishment corporativo. La diplomacia de vitrina: Nueva York como ring de la interna argentina El verdadero objetivo de ambos viajes no fue con...