HASTA QUE SE LLEGUE
Por Nicolás Hourclé*
Nicolás Hourclé plantea una construcción política federal hacia 2027, basada en la unidad por coincidencias, la recuperación de la matriz productiva y la articulación entre experiencia dirigencial y renovación generacional.
La política tradicional suele mirar demasiado hacia Buenos Aires y hacia la discusión cotidiana de nombres propios. Nicolás Hourclé propone otra lógica: una construcción política que, según sostiene, debe comenzar en el territorio, recuperar el vínculo con la sociedad y proyectarse hacia 2027 con una mirada federal.
Desde Esperanza Nacional, Hourclé viene trabajando en la articulación de distintos sectores del peronismo y de otros espacios políticos. Su planteo parte de una premisa que repitió durante la entrevista: la unidad no puede ser simplemente una acumulación de dirigentes para enfrentar a un adversario.
“Unirse no por el espanto, sino por las coincidencias”, definió.
Una construcción federal
Hourclé observa con particular atención el papel de los gobernadores y dirigentes del interior. En ese esquema menciona a Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y al espacio santiagueño encabezado políticamente por Gerardo Zamora, a quien identifica como una referencia dentro de una posible articulación nacional.
Para Hourclé, allí existe la posibilidad de producir un trasvasamiento generacional que permita incorporar nuevos dirigentes sin perder la experiencia acumulada durante décadas de actividad política.
Su planteo combina dos elementos: territorio y proyecto. Por eso insiste en que la construcción política debe hacerse “de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo”.
No se trata, según su mirada, de esperar una candidatura definida desde las estructuras nacionales, sino de construir primero una base política suficientemente sólida como para que después surjan los candidatos con capacidad de representar ese proyecto.
Experiencia y renovación
En esa construcción también reivindica el aporte de dirigentes con experiencia. Hourclé incorporó expresamente a Carlos Selva entre quienes considera que pueden aportar trayectoria y conocimiento político.
La referencia se suma a nombres como Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno, dirigentes de distintas trayectorias y perfiles que, desde su perspectiva, forman parte de una generación política que todavía puede aportar experiencia a una nueva etapa.
La idea no es, en su planteo, regresar mecánicamente al pasado, sino combinar esa experiencia con dirigentes más jóvenes y con nuevas formas de construcción territorial.
“Tenemos que dejar los egos de lado y empezar a construir candidatos fuertes para la próxima elección”, sostuvo.
El peronismo y una autocrítica pendiente
Hourclé también plantea una discusión interna respecto del propio peronismo. Considera que el movimiento dejó de expresar durante un período a buena parte de la sociedad y sostiene que esa situación debe ser reconocida para poder reconstruir una alternativa.
En ese sentido, prefiere hablar de Movimiento Nacional Justicialista y plantea que el peronismo, entendido como identidad política, debe recuperar sus principios y adaptarlos a las circunstancias actuales.
Su fórmula para esa reconstrucción es clara: “Primero la Patria, segundo el movimiento y por último los hombres”.
La frase sintetiza una de las críticas centrales de su discurso: la política no debería organizarse alrededor de la permanencia de determinados nombres propios, sino alrededor de un proyecto capaz de trascender a sus dirigentes.
Cristina, Milei y la crisis dirigencial
Hourclé es particularmente crítico tanto del kirchnerismo como del actual Gobierno nacional. Considera que los errores cometidos durante los años del kirchnerismo contribuyeron a generar las condiciones para la llegada de Javier Milei al poder.
“Los errores del kirchnerismo llevaron a que este muchacho exista”, afirmó.
Al mismo tiempo, cuestiona duramente el rumbo económico y político de la administración de Milei. En su lectura, existen dos modelos de país en confrontación: uno que identifica con el liberalismo económico y otro basado en el trabajo, la producción, el federalismo y el desarrollo industrial.
También cuestiona el protagonismo de Cristina Fernández de Kirchner en la definición del futuro opositor y rechaza la posibilidad de que las candidaturas sean impuestas desde una conducción individual.
“Tenemos que competir y lograr el mejor candidato”, sostuvo.
Producción, industria y federalismo
Uno de los ejes más fuertes de su discurso es la recuperación de una matriz productiva nacional.
Hourclé habla de volver a industrializar el país, fortalecer las economías regionales, agregar valor a la producción y desarrollar infraestructura. También reivindica la defensa de los recursos naturales y una política económica que no tenga como referencia permanente al dólar.
En su visión, el próximo desafío político no debería reducirse a una discusión monetaria, sino a determinar qué modelo productivo puede generar trabajo y mejorar las condiciones de vida de los argentinos.
Las economías regionales ocupan un lugar central en ese planteo, particularmente las del Norte Grande, junto con una mirada federal que, según sostiene, debe evitar que las decisiones estratégicas continúen concentrándose exclusivamente en Buenos Aires.
Malvinas y soberanía
La cuestión de la soberanía también aparece en su discurso. Hourclé cuestiona el uso político que, según su interpretación, el Gobierno nacional realiza del tema Malvinas y reivindica el reclamo argentino sobre las islas.
“Nosotros vamos por el reclamo legítimo de las Malvinas”, afirmó.
En ese punto vincula soberanía territorial con soberanía económica e industrial: la defensa de los recursos naturales, la capacidad productiva y la autonomía estratégica forman parte, para él, de una misma concepción nacional.
Massa, Zamora y la fotografía de una posible construcción
Consultado sobre quiénes podrían representar esa futura construcción política, Hourclé evitó presentar una candidatura cerrada.
Sin embargo, destacó especialmente a Gerardo Zamora y Sergio Massa. Al referirse a una fotografía de un homenaje a José Manuel de la Sota, sostuvo que en esa primera fila podía encontrarse una imagen representativa de los dirigentes que podrían formar parte de la discusión futura.
También mencionó a otros dirigentes de experiencia, entre ellos Carlos Selva, Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno, dentro de un universo político que, a su entender, deberá combinar distintas generaciones y trayectorias.
Su posición parece resumirse en una idea: primero construir el espacio y después definir quién estará en condiciones de representarlo.
Si la política se juega como un partido de fútbol
En un momento más distendido de la conversación apareció una pregunta diferente: Si tuvieras que armar un equipo de fútbol con los políticos actuales, ¿quién sería?
Hourclé eligió tres nombres: Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno.
La respuesta, más allá del juego, volvió a mostrar el criterio que atraviesa buena parte de su discurso: dirigentes con experiencia, personalidad y recorrido político, pero integrados a una construcción que debería trascender los nombres individuales.
“Hasta que se llegue”
El nombre elegido para definir esta etapa resume también la lógica con la que Hourclé pretende encarar el camino hacia 2027.
“HASTA QUE SE LLEGUE” deja de ser solamente una expresión de perseverancia para convertirse en una definición política: sostener una construcción en el tiempo, ampliar la base territorial, sumar sectores y trabajar sobre coincidencias hasta alcanzar una alternativa nacional competitiva.
La apuesta que plantea Nicolás Hourclé no está centrada únicamente en una elección. Su discurso apunta a construir una estructura política capaz de atravesarla y permanecer después de ella.
Para eso, entiende que será necesario superar los egos, combinar experiencia y renovación, recuperar el federalismo y volver a discutir qué modelo de país se pretende construir.
El desafío, en definitiva, será transformar esa acumulación política en una propuesta capaz de recuperar la confianza de una sociedad que, como el propio Hourclé reconoce, está cansada de promesas que no se cumplen.
*Lic. En Ciencias Políticas
Dirigente Esperanza Nacional

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